La salud mental de Hitler

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Un niño austríaco de seis años y gesto desafiante, el mentón elevado y la mirada firme, hijo de Alois, un funcionario de aduana, y de Klara, una sufrida ama de casa, en 1895 Adolf Hitler no representaba nada, para el imperio austrohúngaro, pero que con el tiempo marcó la historia de Europa.

Una reciente investigación realizada en Londres por el escritor Laurence Marks, dice que en una ocasión el médico de la familia Hitler, el doctor Ernest Bloch, le preguntó a Freud qué hacer con el pequeño Adolf, ya que sufría de frecuentes pesadillas caracterizadas por caídas en abismos profundos, persecuciones en las que era capturado y azotado hasta desear la muerte, así como acompañado por conductas inapropiadas.

Sin embargo, el padre de Hitler, Alois, rechazó el consejo de Freud. Según Marks, lo decidió así para evitar cualquier examen médico que evidenciara el maltrato psicológico y físico que sufría su hijo.

 

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Entre los psiquiatras y psicoanalistas que han diagnosticado a Hitler con trastorno mental se encuentran conocidas figuras como Walter C. Langer y Erich Fromm.

Otro encargado del análisis de la personalidad de Adolf Hitler, el prestigioso psiquiatra de la Universidad de Harvard Henry Murray, quien elaboró un informe que permaneció en secreto hasta que, un familiar del profesor estadounidense dio permiso para que se hiciera público.

Según el diagnóstico de Murray en este interesante documento, Hitler sufría: histeria, neurosis, esquizofrenia y, entre otras cosas, paranoia. Era un tipo incapaz de aceptar una broma y se comportaba como un criminal compulsivo. «Es una persona rencorosa y vengativa, poco tolerante con las críticas y con tendencia a menospreciar a las personas», aseguraba el documento, que añadía otras interpretaciones como que «tenía una gran confianza en sí mismo y era altamente perseverante frente a la derrota».

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Por otro lado, están los informes psicológicos de la CIA citados por David Owen hablan de que “sufría histeria, paranoia, esquizofrenia, tendencias edípicas”, así como sifilofobia (miedo a contaminación de la sangre). Concluyeron que Hitler era “un psicópata neurótico”.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que ninguno de los dos autores tuvieron un contacto directo con Hitler, de manera que los perfiles elaborados se llevaron a cabo, a partir del análisis de diferentes materiales.

A pesar de que los discursos de Hitler reunia a cientos miles de personas que lo admiraban y acalamaban como el idóneo para llevar al pueblo alemán, así como de sobrevivir al atentado de Stauffenberg,  llegó a los últimos momentos de la guerra con un estado mental que fue decreciendo más y más  con el paso del tiempo.

Un día finalmente  Hitler le pide al médico Werner Haase, píldoras de cianuro y preso de su paranoia,  termino suicidandose en su búnker junto a su mujer  Eva Braun.

 

 

FUENTES:
-Murray, H.A. (1943). Analysis of the personality of Adolf Hitler. With predictions of his future behavior and suggestions for dealing with him now and after Germany’s surrender.

-Www.bbc.com
Jesús Moreno
BBC Mundo