Síndrome de Wendy

IMG_1174.PNG

El síndrome de Wendy, que fue acuñado por el psicólogo norteamericano Dan Kiley en los ’80, involucra una serie de conductas que van desde ser complaciente con la pareja más allá de los límites racionales hasta la necesidad de aprobación constante de los demás.

Si bien este síndrome no tiene entidad clínica en los principales manuales diagnósticos, lo cierto es que existe una serie de características definitorias del mismo y que nos pueden ayudar a definir el perfil de una persona afectada con el síndrome de Wendy:

  • Se siente imprescindible; es ella quien debe encargarse de hacer las cosas.
  •  Persona a la que el perfeccionismo le lleva a sentirse culpable cuando algo sale mal, especialmente en lo que respecta a satisfacer a otros.
  • Asume las responsabilidades y tareas de su Peter Pan, por lo que, en caso de no serlo, asume el papel de madre de su pareja.
  • Su idea de amor es igual a la de sacrificio. Se resigna al malestar, al cansancio y al resto de consecuencias negativas que trae consigo el desgaste debido al cuidado de otra persona.
  • Se disculpa o se siente culpable por las cosas que no le han sido posible hacer.
  •  Evita los conflictos e intenta hacer feliz a la otra persona dejando a un lado su propia felicidad.

IMG_1161

CAUSAS:
El síndrome de Wendy depende de un conjunto de variables, como la educación recibida, la personalidad y las circunstancias que rodean a la persona. Pero, ninguna de estas variables por separado sería la responsable de su aparición.

MANERAS DE SUPERARLO:

La superación depende de la capacidad de quien lo sufre y de reconocer que sus conductas son equivocadas. Se trata de:

  • Establecer relaciones equitativas con las personas.
  • Elevar la autoestima
  • Aprender a decir “no”.
  • Madurar, pensar que cada uno es responsable de su vida.
  • No asumir los deberes y responsabilidades de los demás.
  •  Ser consciente de que los cambios de hábitos llevan tiempo.
  • Si se enseña a la personas a desarrollar una sana autoestima, a aprender unas adecuadas habilidades sociales que hagan de las relaciones sociales un foco de satisfacción y gratificación, las personas estarán más preparadas para evitar el sufrimiento que supone este síndrome.

CONCLUSIÓN:
En algún momento de nuestra vida todos hemos cuidado, protegido y atendido a nuestros seres queridos; sin embargo, la diferencia con las personas que presentan el síndrome de Wendy radica en la motivación. Para aquellos que sufren dicho complejo, las acciones de cuidado y amor no están motivadas por el amor y/o el cariño, sino por el miedo al abandono y rechazo.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s