CONTROLA TU IRA

 

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Saber identificar qué es y cómo manejarla, puede ayudar a mejorar su calidad de vida, evitando patologías mentales y fisiológicas como la hipertensión o ataques al corazón.

La ira es una emoción que puede ser muy destructiva si no se controla. Si no la dominamos se convertirá en un gran obstáculo en nuestra vida, perjudicándonos seriamente en nuestro ámbito personal, familiar, social y laboral.
Cada persona y en cada situación la experimenta de forma diferente. Variará en intensidad y frecuencia, pudiendo empezar con una irritación leve, para acabar en una gran cólera y sufrirla con tanta frecuencia que podríamos hablar de ira crónica.

¿POR QUÉ SE PRODUCE ?
Puede originarse por alguna de las siguientes razones:

  •  Siempre has tenido tendencia a ser más irritable. Desde pequeños, las personas que hoy no controlan su ira, mostraban poca predisposición a ser pacíficos y a estar calmados.
  •  Tienes poca tolerancia a la frustración. Enseguida que te frustras, te pones violento. Es tu forma de rebelarte aunque sabes que no te aporta soluciones.
  •  No aceptas bien las críticas. Diferenciar entre críticas negativas y constructivas es parte de ir creciendo a nivel personal.
  •  No soportas las injusticias. Hay muchas circunstancias que están fuera de nuestro control pero las personas que no controlan su ira, no aceptan que sea así.
  • Culpa o vergüenza. Si nos sentimos mal por algo que hemos hecho o por la forma en que hemos actuado, podríamos expresarlo como ira. Normalmente es más fácil que reconocer lo que realmente sentimos.
  • Creciste en una familia disfuncional. Hay familias que dificultan que una persona crezca sin grandes trastornos y te ves obligado a defenderte de situaciones desagradables.

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Algunos de los síntomas de la ira:
– Inseguridad
– Baja autoestima
– Inmadurez emocional
– Escasa tolerancia a la frustración
– Soberbia
– Egocentrismo
– Impaciencia
– La persona cree que merece atención
– Cree tener la razón siempre
– Incapacidad para conectar con sus verdaderas emociones y sentimientos.
– Creen que los demás están obligados a reconocer en cualquier momento sus necesidades.
– Incompetencia para asimilar las circunstancias, mayormente si se relacionan con lo emocional.
– Problemas en las distintas relaciones sociales, individuales y laborales.

¿CÓMO CONTROLARLA?

  • Alejarse. Si te encuentras en una situación que te provoca ira, te puedes ir. Aléjate de ella. Esto te permitirá tener tiempo para preguntarte qué es lo que te enoja y encontrar la mejor manera de controlar la situación.
  •  Visualizar. Imagina una escena o idea que te ayude a sentirte en calma. Cuando te sientas enojado piensa en esa escena para ayudar a relajarte .
  • Respira. Al practicar técnicas de respiración te podrás calmar antes de reaccionar a una situación. Enfocándote en tu respiración te permitirá frenarte. Te proporcionará tiempo para relajarte.
  • Piensa primero. No actúes inmediatamente. Considera lo que estás a punto de hacer. Cuestionate si es la forma más saludable.
  • Cambia tu forma de pensar. Cuando empieces a sentirse enojado, deténte y ve cómo estas pensando. Deténte antes de explotar y pregúntate si la ira va a resolver la situación. Si es preciso debemos contar hasta diez y no hablar hasta que nos hallamos calmado. En definitiva, se trata de transformar la ira o redirigirla, reprimiendo la rabia que sentimos en ese momento y teniendo pensamientos más positivos que nos permitan tener un comportamiento más constructivo.
  • Haz ejercicio. Realizar actividades físicas en forma regular puede ayudar a liberar estrés y reducir la ira. Notarás que si haces ejercicio en forma habitual te enojarás más difícilmente.
  • En caso extremo debemos solicitar ayuda de profesionales.

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TRATAMIENTOS PARA EL CONTROL DE IRA:
Los tratamientos basados en la psicoterapia cognitiva-conductual (CBT) por sus siglas en inglés) se consideran tratamientos eficaces y de tiempo limitado para los problemas relacionados con el enojo.
Hay cuatro clases de intervenciones basadas en la psicoterapia cognitiva-conductual, unificadas teóricamente por principios de la teoría social del aprendizaje, que son las más frecuentemente utilizadas en el tratamiento de desórdenes relacionados con el enojo o ira:
Intervenciones fundadas en la relajación, enfocadas en los componentes emocionales y fisiológicos del enojo.
Intervenciones cognitivas, enfocadas en procesos cognitivos tales como las evaluaciones y atribuciones hostiles, las creencias irracionales y los pensamientos inflamatorios.
Intervenciones fundadas en las habilidades de comunicación, las cuales se enfocan en deficiencias relacionadas a la asertividad y en habilidades relacionadas a la resolución de conflictos.
Intervenciones combinadas, las cuales integran dos o más intervenciones basadas en la terapia cognitiva-conductual y están dirigidas al múltiple dominio de respuestas

CONCLUSIÓN:
La ira excesiva o descontrolada es muy perjudicial, tanto a nivel personal como en nuestras relaciones interpersonales, que pueden resultar muy deterioradas por ella. Por medio de la terapia podemos aprender a controlar nuestra ira, para mantenerla en niveles deseables y recordar que una de las mejores maneras de confrontarla es preguntarnos: ¿Por qué estoy realmente enojado? Al hacernos esta pregunta podemos empezar a controlar lo que realmente nos hace enojar.

 

 

Fuentes:

-Reilly P.
Shopshire (2007)
Programa para manejo del enojo
Departamento de salud y servicios humanos de los Estados Unidos, Rockville, MD.
-www.Apa.org
-www.mayo.org

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