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De la teoría de la profecía autocumplida se desprende lo que fue llamado por Rosenthal y Jacobson como el efecto Pigmalión, en referencia al mito de Pigmalión y Galatea que encontramos en Metamorfosis, de Ovidio.

El mito de Pigmalión trata sobre cómo este rey de Chipre, cansado de buscar a la mujer perfecta para casarse y no encontrarla, decidió compensar tal frustración esculpiendo estatuas de mujeres preciosas. Una de ellas, Galatea, le pareció tan espectacularmente bella que se enamoró de ella. Tal fue el amor y el deseo que Pigmalión sintió hacia su estatua Galatea que le pide a la diosa Venus que ya que los dioses lo pueden todo, le dé una esposa semejante a la joven que esculpió en marfil. Es así como Venus cumple su deseo con literalidad y le da vida a la estatua.

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ESTUDIOS DE ROSENTHAL Y JACOBSON:

Son muchos los estudios que se han realizado sobre profecías autocumplidas o el efecto pigmalión. Uno de los más conocidos es el que realizaron en el marco de una escuela el psicólogo Robert Rosenthal y la directora de la escuela Leonore Jacobson. Le llamaron Pigmalión en el aula. Por lo que concepto surge en el año 1960 y primero se lo conoció como el efecto pigmalión. El estudio que realizó se llevó a cabo en una escuela en los Estados Unidos, donde decidió que se llevara a cabo una evaluación para medir el CI (coeficiente intelectual) de los alumnos, los estudiantes fueron agrupados en tres niveles un superior, medio e inferior de acuerdo a su inteligencia.
Cuando la evaluación terminó, Rosenthal y Jacobson deciden seleccionar al azar a un 20% de los alumnos que realizaron la prueba sin tener en cuenta los resultados reales del test. Una vez que los eligieron, les comentó a los profesores que ese porcentaje de alumnos correspondía a quiénes habían logrado entrar en la categoría de nivel más alto y que por lo tanto, de ellos se debía esperar un rendimiento escolar muy elevado. Después de un tiempo, estos alumnos mostraron mejorar su rendimiento escolar en relación al resto de los alumnos que supuestamente no pertenecían al nivel superior. Esto le indicó al psicólogo que las expectativas que los propios profesores se hicieron con respecto a sus alumnos “más capaces” generó el interés y esfuerzo suficiente en ellos para que efectivamente sus alumnos progresaran en su rendimiento.

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CONSECUENCIAS DEL EFECTO PIGMALIÓN:
Mediante las conclusiones del estudio realizado, queda comprobado que lo que sucedió en el aula sobre el efecto pigmalión se puede extrapolar a cualquier otro contexto (familiar, laboral, etc.) en el que exista una relación entre personas.
De esta forma lo que lo que los padres esperan de los hijos, influye en lo que los hijos acaban siendo, aquello que el jefe espera del trabajador, influye en lo que el trabajador acaba haciendo. Por ejemplo:

  • La profecia: Pienso que alguien no me quiere o le caigo mal.
  • La conducta confirmatoria: Me alejo o trato de manera empatíca a la otra persona, anticipándome al rechazo.
  • La consecuencia  confirmatoria: La persona responde a mi trato antipático de manera indiferente o poco amable.
  • La ratificación  de la profecía: Concluyo que yo tenía razón, que definitivamente no le caigo bien.

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CONCLUSIÓN:
Tal como la investigación de Rosenthal y Jacobson, demostró cómo las expectativas propias y ajenas influyen en nuestro comportamiento, es posible concluir que las profecías tienden a realizarse cuando hay un fuerte deseo que las impulsa. Nuestra mente, nuestras creencias, crean realidades. Lo que creemos conscientemente y principalmente inconscientemente, es lo que acabamos creando.

 

 

Fuentes:

-Rosenthal, R. y Jacobson, L. (1980)
Pygmalion en la escuela. Expectativas del maestro y desarrollo intelectual del alumno.
Marova. Madrid.

-Riso, W. (2012)
Pensar bien, sentirse bien. Nada justifica el sufrimiento inútil.
1a edición. Mexico, D.F.
Editorial Oceáno.

-https://dialnet.unirioja.es